23 Historias sobre padres que saben cómo sacar de quicio a sus hijos

El amor de unos padres hacia sus hijos no se puede comparar con ningún otro, pero eso no significa que, en algunas ocasiones, ellos puedan trolear a sus hijos y sacarles un poco de quicio… seguro que a ti también te ha ocurrido, es por esto que se abrió un hilo en las redes sociales para hablar del tema y las historias son de lo más entretenidas:

  • Quiero a mis padres, pero… Realmente me molesta que quieran tomar todas las decisiones importantes en mi vida. Ahora estoy terminando mis estudios en la universidad y mi madre ya ha decidido que iré a la escuela de posgrado. En cuanto termine. Todos mis intentos de rebelión se ven frenados por una frase sarcástica: “Ya lo decidiste una vez por ti misma”. Esto se debe al hecho de que tengo una hija y dejé a mi esposo. ¿Qué quiere decir, que ahora ya no puedo equivocarme nunca?, ¿y no tomar ninguna decisión yo sola? Estoy harta, sinceramente. © Oído por casualidad / Vk
  • Me escribió un adolescente. Preguntó si podía hacer una cita para su madre para una consulta. Le pregunté si ella sabía que la estaba apuntando para una cita. Y él respondió: “No, simplemente, ella me apuntó a una cita con el dentista sin preguntarme y yo decidí pedirle una cita con el psicólogo. Siempre he soñado con algo así”. Ta-ta-ta-chán. © Verderz / Pikabu
  • Mi madre es una acaparadora. Y esto resulta triste. No tira nada: cubos de plástico, tarrinas viejas de mantequilla, tapas de plástico, cajas. Lo clásico son las bolsas (aquellas que están rotas se arreglan cuidadosamente con cinta adhesiva). En la década de los 90, mis padres vendían cosas de segunda mano, por lo que hasta ahora, mi madre guarda trajes de baño usados, aunque ya se van haciendo pedazos; un saco entero con ropa de abrigo de los años 80, zapatos, un montón de todo. Mis padres tienen un departamento de cuatro habitaciones y una de estas está llena de estos trastos. Menos mal que no trae nada de los contenedores de basura. © Oído por casualidad / Vk
  • Estaba de visita en casa de mi anciana madre. Nos peleamos mucho y entonces me solté, expresé todo lo que pensaba sobre mi educación y sobre su actitud hacia mí cuando era niña. Y ella contestó: “¿Y por qué me lo dices a mí? ¡Si, desde el nacimiento, quien te educó fue Lucía! Es ella la que tiene la culpa de todo”. Sí, claro. Mi hermana, tres años y medio mayor que yo. Quien, por eso, me odiaba con todo su corazón. Le pregunté: “¿Entiendes lo que estás diciendo? ¿Por qué me educaba una niña de 5 años?”. Se hizo el silencio. Y nos estábamos peleando porque mi madre decidió que ahora era el mejor momento de comenzar a controlarme y educarme. A mis 35 años. © Glangy / Pikabu

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  • Una niña, sin querer, rompió una bolsa con comestibles y sus padres se rieron y comenzaron a recogerlos haciendo bromas. Me acuerdo de mi familia: una vez me gritaron porque me había caído por las escaleras. © st_grotesque / Twitter
  • Mis padres son personas raras. Vivimos por separado y, cuando voy a visitarlos, casi siempre cocinan para mí sopa de pescado, pescado guisado y otras comidas de pescado; y para el té, sirven turrón, o simplemente, yogur. ¡Odio todos estos productos desde mi infancia! Se sienten ofendidos cuando me niego, o se sorprenden con sinceridad y preguntan por qué no como. ¿Acaso después 23 años no han podido recordar qué es lo que no me gusta de la comida? Pero sí recuerdan todos mis errores, comenzando desde mis primeros años… © Oído por casualidad / Vk
  • Me di cuenta de que ya era hora de independizarme de mis padres cuando, por mi cumpleaños, cocinaron tarta de miel, pato con miel y una bebida con gas a base de miel. Soy alérgica a la miel. © Oído por casualidad / Vk
  • ¡Qué costumbre tan estúpida la de los padres de llevar a los invitados por todas las habitaciones con el pretexto de “Vamos, que les voy a mostrar la casa”! ¿Para qué hacer una excursión para extraños por la casa, al mismo tiempo, alegando: “Lo siento, está sin recoger / no hemos terminado la remodelación”? ¿Cómo qué “sin recoger” si me llevé una semana ordenando tanto desastre? Pero mi frase favorita es “Y esta es la habitación de mi hija”. La puerta se abre, y allí yo, tirada en el sofá, devorando bombones y viendo una serie en mi computadora portátil. © Oído por casualidad / Vk
  • Mi hermano y yo somos gemelos. Mi padre no lograba distinguirnos. Para esto, nos llevaba a jugar a un lugar peligroso: un sitio de construcción abandonado. Una vez, mi hermano se cayó y se cortó la frente, lo que provocó que tuviera una cicatriz para toda la vida. Entonces, mi padre dijo: “Por fin”. Y dejó de llevarnos al sitio de construcción. © sham2501 / Pikabu
  • Mi padre, desde mi infancia, me llama Chiquitina. Y desde hace 20 años, esto me parece extraño porque la Chiquitina ya ha crecido, por así decirlo. Mis padres viven en una casa privada, no los visito a menudo. Pero una vez, sentada en la terraza de mis padres, oí que mi papá volvía del trabajo y hablaba en broma con nuestro perro: “Hola, Chiquitina, ¿tendrás hambre, verdad?”. Entonces, desde la terraza, se oyó muy fuerte: “¡¿Cómo que Chiquitina?! ¡Si Chiquitina soy yo!”. Ahora ya no protesto más, pero, en venganza, comencé a llamar a mi padre “Grandote”. © Oído por casualidad / Vk

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  • Vivo en el extranjero, en una pequeña ciudad en el norte. Aquí, los habitantes locales tienen una especie de broma particular. Cuando un visitante entra a la casa, dicen: “Fuera, no les esperábamos”. Mi novia y yo fuimos a visitar a mis padres por primera vez y, por supuesto, ella no estaba al tanto. Finalmente, rompió a llorar y salió corriendo. Muy épico. © “La sala nº 6” / Vk
  • Les enseño a mis hijos lo importante que es pedir perdón. Simplemente, según recuerdo, cuando era niña, mis padres no se disculpaban conmigo. Sin ninguna razón, de repente, se volvían cariñosos y eso era todo. © sweetgallex / Twitter
  • En el trabajo, conocí a un médico jefe de un hospital de la provincia. Es un famoso cirujano ortopédico y cuentan grandes leyendas de sus intervenciones. Una vez le pregunté qué era lo más difícil en su trabajo. Me contó que, después de la universidad, lo aceptaron en el ejército como médico militar durante 2 años, yendo a una gran ciudad del norte. Su padre fue a visitarlo. “Le gustó tanto estar allí, sobre todo, por la gran cantidad de mujeres solteras. Durante dos meses estuve intentando que volviera a casa. Esa fue la operación más difícil”. © DrZolberg / Pikabu
  • Somos dos hijos varones en la familia, yo soy el mayor. Por alguna razón, mi padre me llama “El borrador”. ¿Acaso esto es normal? © punk108 / Pikabu
  • Mis padres viven en un pueblo. Hoy, mi papá vino a visitarme a la ciudad donde estudio. Fui de compras por asuntos de la universidad mientras mi padre se quedaba en mi casa. Volví, y de repente, mi padre me soltó la siguiente frase: “He arreglado tu computadora”. Yo respondí: “¿En qué sentido? ¡Si todo estaba bien con ella!”. Él añadió: “De bien, nada, tenías todas las letras mezcladas”. En fin, colocó todas las teclas con letras de mi laptop en orden alfabético… ¡Gracias, papá! ¡Eres de gran ayuda! © “Sala № 6” / Vk
  • Me acordé de una historia de mi infancia cuando mis padres, mi primo (de mi edad) y yo fuimos al bosque a recoger fresas silvestres. Tenía entonces unos 5 años. Mi primo enseguida se comía todo lo que recogía, mientras que yo, pacientemente, iba rellenando mi cubeta. Al mismo tiempo, iba evadiendo los intentos de mi primo de robarme algunas bayas. Ya me imaginaba cómo me las comería de golpe al llegar a casa. Entonces, cuando todos subimos al auto para regresar a casa, mi primo llevó a cabo un intento exitoso de robarme algunas de las fresas. No pude soportarlo y le di una manotada en la espalda, tras lo cual, mi padre me quitó la cubeta y me dijo que entonces no comería nada. Desconozco el destino final de esas fresas. Han pasado ya más de 20 años, pero recuerdo como si fuera ayer esta situación y esa sensación de injusticia hacia mi persona. © Korellian / Pikabu

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  • Les dije a mis padres que había tenido un año terrible y ellos se miraron y comenzaron a reír, como si les hubiera contado algún tipo de tontería o broma. Dejen de menospreciar los sentimientos de sus hijos pensando que sus problemas no son tan importantes como los de ustedes. © paytonmmusic / Twitter
  • Decidí ayudar a mis padres, ya que ahorran en todo. Le daba a mi madre una parte de mi sueldo, pero ella no quería aceptarlo. Entonces, coloqué el dinero en una caja y le dije que ya era suyo. Una vez, mi madre me oyó hablar de que me faltaba dinero para un viaje y me dijo que lo sacara de la caja. Lo agarré. Ahora soy la peor enemiga de mi hermana: nuestra madre le dijo que ese dinero era suyo. Ella vive con mis padres, la mantienen por completo y el dinero de la caja era para que pudiera salir con los amigos. Les ayudé, por así decirlo… © “Oído por casualidad” / Vk
  • Llegamos de vacaciones a la casa de mis suegros. Gastamos mucho dinero en regalos, electrodomésticos, alimentos para toda la familia. Nos quedó solo para los boletos de regreso. Antes de irnos, mi suegra exigió que le dejáramos dinero para las facturas de electricidad y agua porque habíamos estado viviendo allí durante dos semanas. Hubiera sido mejor ir de vacaciones al mar, más barato. © Vyspopov / Pikabu
  • Mis padres me propusieron ayudarme con la compra de un departamento: quisieron prestarme la mitad de la cantidad para que no le debiese nada al banco. Entonces, el departamento se compró y ya solo quedaba amueblarlo, pero mis padres… cambiaron de opinión. Mi hermana de 18 años quedó embarazada y, ahora, yo, como hermano mayor, podía hacerle un regalo: mi departamento, en el que había invertido mucho dinero. Al yo decir que no, y enterarse de la noticia, nuestras dos abuelas y mis padres le han dejado en herencia sus departamentos a mi hermana. Ahora tengo un departamento y mi hermana, tres, pero el sinvergüenza, aun así, soy yo. © Vipman84 / Pikabu

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