10 ricos que se fueron a la quiebra y contaron lo que significa sobrevivir de céntimo en céntimo

Todos nos enfrentamos a todo tipo de pérdidas a lo largo de nuestras vidas. Puede ser la traición de un amigo, la partida de un familiar o dificultades materiales.

Pero ni siquiera los que tienen una fortuna multimillonaria están protegidos del fracaso. Si no te lo crees, presta atención a las siguientes historias.

1.

Mi amigo se casó con una mujer que había sido multimillonaria desde que nació. Decir que ellos nadaban en dinero es quedarse muy corto. Ellos no solo volaban en primera clase, sino también todos los años compraban nuevos Porsche o Mercedes y siempre vivieron en los barrios más élite de Manhattan. Ellos no necesitaban trabajar: su esposa recibía un subsidio mensual de su familia que consistía 700 mil a un millón de dólares.

Así vivieron cerca de 10 años hasta que tuvieron diferencias con sus familiares y ellos dejaron de velar por la economía de mi amigo y su esposa. Ahora ellos están cerca de los 50 años y no tienen habilidades profesionales y se ven en la necesidad de pagar la renta del departamento y todas las cuentas. La esposa de mi amigo dijo que su problema más grande es que ellos no saben cómo vivir: para ellos, incluso es difícil ir de compras al supermercado. Una vez, les ofrecí pagar por el café en Starbucks y ellos, por primera vez en 15 años, solo me dieron las gracias. Pero no puedo decir que esta experiencia haya sido algo humillante para esta pareja: ellos siempre fueron buenas personas, solo que muy bien acomodadas.

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2.

Una vez, mi esposo y yo tuvimos una hermosa casa nueva en un hermoso barrio de la ciudad, en nuestra cuenta bancaria había una cifra de seis dígitos. Pero todo se derrumbó en un momento. Mi relación de 14 años con quien consideraba era el amor de mi vida se desmoronó. Además, perdí a mis dos seres más queridos: mi mamá y mi hermano. En ese mismo momento, también perdí mi trabajo. Mi exesposo quería quedarse con toda la fortuna y se negaba a darme el divorcio.

Me quedé sin nada y tuve que pagar un costoso abogado de divorcios. Unos cuantos meses después, me pidieron regresar a mi antiguo trabajo. Cuando regresé, había aumentado 20 kilos y estaba absolutamente deprimida. Todos mis colegas estaban sorprendidos, eran pocos los que me reconocían y algunos ingenuamente preguntaban si estaba feliz de regresar. Yo les respondí: “Esto es como ir a la boda de tu exesposo que se está casando con una súper modelo”.

3.

En el 2011, mi hermana y yo íbamos a una escuela privada, mi padre tenía automóviles de lujo y mi mamá se vestía perfectamente elegante. Lo principal era que teníamos una encantadora villa al lado de la playa. A mitad del 2016, mi padre fue demandado injustamente y eso destruyó su reputación. Perdimos nuestros ahorros y mi padre se vio en la necesidad de trabajar día y noche, pero sin mejora alguna. Nos mudamos a una casa más pequeña y mi papá vendió todos sus autos.

Lo más triste es la vergüenza que él sentía debido a todo esto. Realmente era doloroso ver cómo mis antiguos amigos vivían a lo grande, se reunían, hablaban y yo no podía permitirme un boleto de avión y la habitación de un hotel. Sin embargo, tuve que recobrar la compostura. Comencé a estudiar mucho y saqué las mejores calificaciones en el semestre. Mientras en la escuela muchos fabrican y venden drogas, yo me sentía bastante adulto por tratar de no arruinar mi futuro y buscaba métodos legales para conseguir dinero.

4.

Debido a la crisis, perdí cerca de 3 millones de dólares. Sin conseguir resultados, buscaba trabajo en mi profesión a pesar de que, antes de esto, constantemente había trabajado durante 12 años. La seguridad en mí mismo se vio afectada. Un día, un amigo que tenía un par de autolavados me ofreció un trabajo. Al principio, lo rechacé, ya que recordaba las palabras de mi padre acerca de que eso era un trabajo humillante. Pero después acepté cuando no tenía dinero para comprarle un regalo para mi sobrina por el día de su cumpleaños.

Al tercer día de trabajo, una chica que había trabajado para mí llegó en un auto de lujo. Literalmente estaba a punto de morir de vergüenza, y en eso, ella salió del carro, corrió hacia mí, me abrazó y me dijo que estaba feliz por mí y que yo había sido un excelente jefe. Ninguna de las personas del trabajo con quienes me encontraba me consideraba un perdedor. Ellos se dirigían hacia mí con respeto; incluso escribieron un artículo sobre mí en un periódico local.

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5.

Cuando era niña, vivía en una enorme casa con dos sirvientas, un cocinero, niñera, mayordomo y chófer. Casi todas las noches, mis padres hacían fiestas. La casa era tan grande que mis abuelos y también dos parejas que trabajaban para mi padre vivían con nosotros. Después, mi papá se mudó a Japón y mi mamá tuvo que conformarse con una casa mucho más pequeña para ella, 4 niños y una niñera.

Desde entonces, todos dependían del estado financiero de mi papá, pero cuando él murió, su dinero fue robado por su colega. Después de eso, he sido rica, he sido pobre, a veces he tenido que vivir con 10 USD a la semana. Para ser sincera, esta inestabilidad no ha afectado mi estado de ánimo. El dinero va y viene, esto no significa nada para tu autoestima. Ahora me gusta pasear, ver Netflix y reunirme con mis hermanos, que fueron tan amables conmigo cuando era pequeña.

6.

Antes del repentino estallido de la guerra civil, yo vivía en una villa en las afueras de la ciudad y disponía de una gran cantidad de dinero. Al mismo tiempo que perdí mi terreno, mi esposa y yo nos divorciamos. Yo comencé un nuevo negocio, después lo vendí e invertí todo el dinero en una granja familiar con mi segunda esposa. En 5 años, logré convertirme en un poderoso exportador.

En 2002, mi granja fue capturada y a mí me metieron a prisión. Pasé 3 días en horribles condiciones, después de lo cual conseguí acordar nunca regresar a mi granja si no quería pasar otros seis meses en la cárcel. Sobreviví dos años de intimidaciones, amenazas y robos masivos.

Cuando teníamos cerca de 54 años, mi esposa y yo nos mudamos a Canadá con solo dos maletas y suficiente dinero como para comprar una camioneta de 8 años. ¿Qué aprendí de esto? Lo importante no son las circunstancias que pasa en la vida, sino cómo reaccionas a ellas. Me quedó claro quién soy yo y estoy agradecido por estar vivo.

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7.

Uno de los miembros de mi familia pasó de ser un multimillonario con una casa en Beverly Hills a un taxista. Las razones fueron varias inversiones fracasadas, despilfarros y varios divorcios. Él, de ninguna manera, podía olvidar su pasado y le contaba a sus pasajeros sobre la mansión en la que había vivido. Durante un tiempo, mi familiar tuvo la esperanza de recuperarse haciendo inversiones en las acciones adecuadas. Ahora, él piensa en cómo llegará a fin de mes cuando no pueda conducir el taxi. Por vergüenza, él rompió todas sus relaciones de amistad.

Pasar de ser rico a pobre no es letal, muchas personas sobreviven a la bancarrota. Por desgracia, mi familiar decidió culpar a todos los demás por sus problemas en lugar de lidiar con su aprieto. Pero el tiempo se ha terminado: ahora él tiene 68 años. La lección que aprendí: sé cuidadoso con las inversiones, vive de acuerdo a tus posibilidades y lo más importante, ¡no te divorcies!

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8.

En 2003, me convertí en una corredora hipotecaria y mi vida fue fructífera hasta el desplome financiero del 2008. La mayor parte de mis ahorros se fueron en una operación de espalda. Al principio de mi recuperación, el negocio hipotecario se había derrumbado. Me quedé sin recursos para sobrevivir, sin trabajo y con deudas crediticias sin liquidar. Inesperadamente, mi padre murió y me empujó hacia una depresión. Tuve que vender todas mis cosas y mudarme de casa, regresar mi auto y cancelar mis créditos.

Desde entonces, han pasado 7 años, yo aún vivo de forma muy austera y pago todo en efectivo. Obtuve una maestría en psicología, continúo recibiendo tratamiento y cubro todos mis gastos médicos. Siempre compro cosas usadas, en particular, muebles, los cuales remodelo y decoro a mi gusto. Desde que perdí todo, aprendí más sobre la vida que en los 25 años antes de esto. Gracias al destino por todas las circunstancias que me han llevado a todo lo que tengo hoy en día.

9.

Al perder todo, me sentía el más grande fracasado en el mundo. Incluso tenía vergüenza de salir a la calle, sabiendo que todos se reían a mis espaldas, simplemente quería esconderme y volverme un ermitaño. La pérdida para mí fue repentina y devastadora, pero reconozco que estos acontecimientos me ayudaron a levantarme. Comprendí quiénes eran mis verdaderos amigos y quiénes no. Dejé de gastar dinero intentando abarcar lo imposible y aprendí a concentrarme en lo realmente importante.

Solo cuando me fui a la quiebra conseguí construir mi negocio nuevamente, porque ahora conocía su lado opuesto. Actualmente, no vivo como rico, aunque gano un poco más en comparación con antes. No se puede escapar de las personas que te odian. ¿Esto importa? No, porque la próxima vez será mucho más fácil para mí resolver mis problemas, ya que mi familia y amigos estarán ahí para mí.

10.

Mi familia consta de mamá, papá y 3 hijas. En el 2000, teníamos un local de 100 metros en un mercado. Las ventas eran buenas y se había tomado la decisión de construir una casa de 3 pisos con sótano y ático. Pero en 2010, comenzó un fuerte despilfarro: la hija mayor compró un departamento en la capital, las hija de en medio y menor viajaban mucho, el jefe de familia compró un costoso automóvil y todos los días cenaba en restaurantes.

En 2013, la administración no amplió el acuerdo de arrendamiento en el local “dorado” del supermercado. Trasladarse a otro lado no salvó el negocio, tenía ingresos, pero en menor cantidad. Vivir lujosamente ya no era posible, además de las desventajas de tener que mantener una enorme casa. En invierno, esta mansión necesita de calefacción y las facturas por el gas eran altísimas. La luz también. Agrega a eso el impuesto a la propiedad. El corazón del dueño no soportó y murió. Ninguno de los miembros de la familia quería trabajar y nadie los iba a contratar cuando ya tienen una brecha de experiencia perdida de más de 10 años.

La idea principal: mientras tengas dinero, tienes que invertirlo en activos. Que sea un bien inmueble si no confías en las acciones. Pero debe ser uno fácil de rentar o vender. Y no tienes que inflar tus gastos, vive modestamente. Ten un plan B si tu fuente principal de ingresos se derrumba, y piensa en cómo heredarás el capital, de modo que no se pierda para tus descendientes.

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11.

Cuando tenía dinero, la vida era perfecta, pero solo basta con perderlo todo y la vida drásticamente cambió para mal. Mi esposa y yo vivíamos en un respetable departamento y podíamos permitirnos vacaciones 4 veces al año. Pero en el 2000, me equivoqué al elegir al CEO de mi empresa. Él robó el dinero de mi compañía hasta que finalmente la arruinó. Yo invertí el dinero en un nuevo negocio, pero fracasé.

Para sobrevivir, tuve que entrar a un pequeño negocio sin capital, y desde entonces, sobrevivo de centavo en centavo. Los primeros años, mi esposa me apoyó, pero después, su paciencia explotó y me pidió el divorcio. ¿Qué se siente perder toda tu riqueza en un solo momento? Esto es como un accidente, por cuyo resultado quedas parcialmente paralizado. Me recuerda a una cita de El club de la pelea: “Lo que posees acabará poseyéndote. Únicamente cuando se pierde todo somos libres para actuar”.

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12.

Un colapso financiero destruyó nuestro negocio familiar: una fiable compañía de mercadotecnia con 15 años de experiencia y un nuevo web estudio. Una pérdida instantánea de todos los ingresos se convirtió en un trueno en un cielo despejado. Antes de Navidad, nos fuimos a la quiebra. No teníamos ni a dónde llevar nuestras cosas ni cómo pagar a los transportistas. Tuvimos que vender muchas cosas para poder alimentarnos.

Tengo mucho miedo. Cualquier cosa le puede pasar a nuestra miniván, por eso la cuidamos y la usamos lo menos posible. Y también me siento avergonzada. Ya no tan fuerte, en verdad, porque soy consciente de que la crisis estaba fuera de nuestro control. A menudo me enfado: yo construí dos negocios, durante años trabajé día y noche, ahora tengo 50 y ¿tengo que decir lo difícil que será ahorrar suficiente dinero para mi jubilación? Nunca me había sentido tan mal como ahora.

13.

Cuando era pequeño, mi familia era rica, pero mi adolescencia se dio durante el periodo de la crisis financiera. Nuestro negocio familiar se fue a la bancarrota. Y ya que nadie en nuestra familia vio venir tal desenlace, no estábamos acostumbrados a ahorrar. Tuve que sobrevivir de centavo en centavo y alimentarme de frijoles durante 5 días seguidos durante medio año, perderme las vacaciones escolares, eventos y cumpleaños de mis amigos (no había dinero para regalos).

Esta experiencia simplemente me abrió los ojos, pero no quisiera volver a repetirlo. Ahora tengo 23 años y trabajo como freelancer, pago grandes deudas y ayudo a mis padres y a mi hermana de 8 años.

14.

En los años 90, era un escolar, en mi grupo había un compañero cuyo padre era rico. Su familia vivía de lujo y mi compañero de clase se jactaba de esto. Después de 10 años, pasé por el barrio en donde se encontraba mi escuela y entré a una tienda. A mi lado pasó un estibador y su cara se me hizo familiar. Resultó ser mi compañero de clase. Después de la secundaria, su padre lo inscribió en una universidad prestigiosa en la carrera de economía.

Después de eso, los socios de negocios de su papá le tendieron una trampa, quitándole parte de su negocio y obligándolo a pagar una fuerte suma. No tenía de dónde sacar tal cantidad, tuvo que vender sus propiedades y departamento. Luego, la familia se mudó a casa de una de sus abuelas y vivían con su pensión. Mi compañero de clase no terminó sus estudios: no había quien los pagara. Tuvo que buscar trabajo, pero por su nula experiencia, él solo podía ser estibador de una tienda. Ya no era el mismo tipo que conocí en la escuela. Ya no era arrogante, sino un hombre con aspecto diferente.

Y tú, ¿conoces casos de personas ricas que se quedaron de pronto sin nada?


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